A pocos días de las efemérides del departamento de Tarija, la Cámara de Diputados aprobó el Proyecto de Ley 175/2025-2026, que declara como una prioridad nacional y de necesidad pública a la conclusión de la construcción y el equipamiento del Hospital Oncológico de Tarija, así lo informó la diputada tarijeña, Karina Liebers.
La normativa, que será tratada en la Cámara de Senadores en la sesión de honor del próximo 15 de abril, busca destrabar un proyecto que data de 2016 y que, a la fecha, registra un avance físico del 76%, tras haber permanecido paralizado durante varios años.
La diputada impulsora de la iniciativa destacó que este hospital representa una necesidad urgente para la población, especialmente para pacientes con cáncer que actualmente deben trasladarse a otros departamentos para recibir tratamiento, enfrentando dificultades económicas y de alojamiento.
Reactivación
En los últimos meses, la obra fue reactivada tras gestiones ante instancias como el Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), el Viceministerio de Inversión Pública y Financiamiento Externo (VIPFE) y el Ministerio de Salud, logrando el pago de planillas pendientes a la empresa ejecutora.
Actualmente, uno de los principales desafíos es la definición de las especificaciones técnicas del equipamiento médico, proceso que depende del nivel central.
Asimismo, se gestiona la asignación de aproximadamente 40 millones de bolivianos provenientes de saldos de financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), destinados a la compra de equipos.
Atención regional y crisis en el sistema actual
El futuro hospital oncológico no solo beneficiará a la capital, sino también a pacientes de provincias y regiones aledañas, incluyendo el Chaco tarijeño.
En contraste, el actual Hospital San Juan de Dios enfrenta serias limitaciones. Según la autoridad, existe hacinamiento en áreas críticas, como oncología pediátrica, donde hasta tres niños comparten una habitación diseñada para uno solo, mientras sus familiares deben permanecer en el suelo.
Además, se reporta un déficit de personal médico especializado, con apenas un oncólogo pediatra, y falta de ítems financiados de manera sostenible, debido a la caída de ingresos por regalías.