El Chaco: la fortaleza de Oliva y la debilidad de Soruco rumbo a la segunda vuelta

Regional

Los resultados oficiales de las elecciones subnacionales en la Región Autónoma del Gran Chaco confirman una tendencia clara: Adrián Oliva consolida su fortaleza electoral en la región, mientras María René Soruco queda rezagada en uno de los territorios más determinantes del departamento.

Los datos oficiales marcan un punto de partida para que ambos candidatos analicen su nivel de preferencia y ajusten sus estrategias de campaña. En este escenario, el electorado del Chaco representa cerca del 28% del total en Tarija, constituyéndose en un porcentaje clave. En la región, el candidato de Patria obtuvo 26.773 votos (40%), muy por encima de la alianza CDC de Soruco, que alcanzó 10.901 votos (16%). La diferencia es contundente y configura una de las brechas más amplias del proceso electoral.

Sin embargo, el resultado no responde únicamente a cifras, sino a una lectura política más profunda. La fórmula de Oliva incorporó como candidato a vicegobernador a un representante del Gran Chaco, el excívico Henry Medrano, fortaleciendo así su vínculo con el electorado chaqueño.

En contraste, la candidatura de Soruco carece de representación directa de esta provincia: tanto la postulante a la Gobernación como su acompañante, Gonzalo Ávila, provienen de la capital tarijeña; factor que podría haber influido en la preferencia del voto chaqueño, históricamente sensible a la representación regional y a la defensa de sus intereses.

Consciente de su desventaja en la región, Soruco ha intentado posicionar un mensaje dirigido al electorado chaqueño, apelando incluso a elementos simbólicos de identidad. En su discurso rumbo a la segunda vuelta, ha hecho referencia a su abuelo, combatiente de la Guerra del Chaco, e incluso difundió material audiovisual en esa línea. Sin embargo, el impacto de esta estrategia no ha obtenido los resultados esperados en un territorio donde el arraigo sigue siendo determinante.