En su discurso en la Sesión de Honor del Concejo Municipal de Tarija por las efemérides departamentales, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, propuso un modelo de transformación estructural basado en el esquema 50/50, orientado a descentralizar la educación y fortalecer el desarrollo productivo de las regiones.
La iniciativa plantea que el 50% de la formación educativa sea definida a nivel nacional, con contenidos comunes como historia, geografía y formación cívica, mientras que el otro 50% quedará en manos de cada departamento, que podrá adaptar la currícula según sus necesidades económicas y sociales.
“El objetivo es acabar con el Estado tranca y dejar de depender del centralismo para definir cómo educamos a nuestros hijos”, sostuvo el mandatario, al explicar que este modelo permitirá a las regiones formar su propio recurso humano.
Educación ligada a la producción
Paz enfatizó que la educación debe responder a la vocación productiva de cada territorio. En ese marco, mencionó que departamentos como Tarija podrán orientar su formación hacia sectores estratégicos como el turismo, el comercio o los hidrocarburos.
“El turismo es un camino, pero necesita recursos humanos”, afirmó, al destacar que la nueva estructura permitirá generar profesionales capacitados en función de las potencialidades locales.
Mayor protagonismo regional
El modelo también redefine el rol de las autoridades subnacionales. Gobernaciones y municipios no solo participarán en la asignación de recursos, sino también en la definición del perfil educativo y laboral de su población.
Según el planteamiento, esto representa un paso hacia un sistema “cuasi federal”, en el que las regiones tendrán mayor autonomía para impulsar su desarrollo.
Ruptura con el centralismo
La propuesta forma parte de una agenda más amplia que busca redistribuir competencias en áreas clave como educación, salud y desarrollo económico. Paz señaló que este proceso marcará una nueva etapa para el país, basada en la descentralización y la eficiencia del Estado.
El modelo 50/50 será parte del debate nacional en los próximos meses y se perfila como una de las principales apuestas del Gobierno para reconfigurar la estructura del Estado y dinamizar la economía desde las regiones.