¿Quién es Abelardo De la Espriella, el nuevo presidente de Colombia?

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Abelardo de la Espriella ganó las elecciones de este domingo en Colombia por un ajustado margen, según los resultados del preconteo, pero con una votación histórica de casi 13 millones de votos.

Con el 99,9% del preconteo, el abogado de derecha sumó 49,7% de apoyos por casi el 48,7% del filósofo de izquierda Iván Cepeda, que no reconoció la derrota a la espera del escrutinio oficial.

La victoria de De la Espriella, si finalmente se confirma, supone un giro a la derecha de Colombia tras el primer gobierno de izquierda de la historia. Pero no representa el de la derecha tradicional que gobernó antes del triunfo de Gustavo Petro en 2022 sino una nueva, más radical y menos institucional, alineada a Donald Trump, Nayib Bukele o Javier Milei.

“A los narcotraficantes, a los terroristas, los secuestradores, a los extorsionistas, a los corruptos que se roban los recursos del pueblo, les notifico esta noche que Colombia vuelve a tener gobierno”, expresó De la Espriella en Barranquilla, donde celebró detrás de un pantalla de seguridad.

“Todos esos bandidos serán perseguidos sin tregua bajo el marco de las leyes de la República”, agregó el “Tigre”, como se hace llamar, destacando quizás el tema más importante de su campaña: la seguridad.

Seré “un presidente de la República que entiende que no existe libertad sin seguridad, no existe democracia sin autoridad y no existe nación sin héroes como nuestros policías y soldados que estén dispuestos a defender a la República”.

Abelardo de la Espriella nació en Bogotá el 31 de julio de 1978, y creció en Montería, en la costa Caribe colombiana. Es licenciado en Derecho por la Universidad Sergio Arboleda y fundó De la Espriella Lawyers en 2002, un bufete que tiene oficinas en Barranquilla, Bogotá, Medellín y Miami.

Ha representado a políticos, artistas y militares en asuntos de difamación, extorsión y procedimientos penales.

Su figura combina posiciones radicales y una trayectoria profesional diversa. Ha defendido a personajes polémicos como Álex Saab, el señalado testaferro de Nicolás Maduro y exministro de Industrias de Venezuela, y David Murcia Guzmán, condenado por crear un esquema masivo de captación de dinero. Por sus vínculos con Saab figuras como Vicky Dávila lo criticaron en varias ocasiones durante la campaña, si bien el abogado ha negado tener un vínculo personal con quienes alguna vez defendió.

Pero también representó a víctimas emblemáticas de la violencia de género, casos que impulsaron leyes clave en Colombia.

Millonario y empresario, De la Espriella ha desarrollado marcas propias, grabado discos como cantante y proyectado una imagen de dandi cosmopolita, con residencias en Italia y Estados Unidos, un perfil poco convencional para un aspirante a la Casa de Nariño.

Lanzó el movimiento Defensores de la Patria en julio de 2025 con las ideas del nacionalismo conservador. A pesar de que en el pasado De la Espriella se describió en el pasado como ateo, en su campaña ha enarbolado los valores religiosos como parte de sus propuestas. En su página web, por ejemplo, dice que “la defensa de la causa cristiana es una prioridad que va de la mano con la recuperación del orden público”. Además, dice en una publicación que en los años recientes “se encontró con Dios”.

En 2012 decía estar de acuerdo con el proceso de paz con las FARC y con la participación en política de los jefes guerrilleros, pero en su campaña asegura que “la paz no se negocia, se impone” y afirma que los procesos de paz no han servido.

En su actividad mediática y redes sociales ha propuesto la pena de muerte para asesinos de niños, se ha manifestado en contra del aborto y se dice defensor de la “familia tradicional” de padre y madre, si bien dice respetar la jurisprudencia de la Corte Constitucional sobre los derechos.

Su eje de campaña es la seguridad: plantea reactivar las fumigaciones y aspersión aérea contra cultivos ilícitos, usar el poder aéreo y las Fuerzas Armadas para atacar a grupos criminales, renovar alianzas militares estratégicas con Estados Unidos e Israel para dotar mejor al Ejército, prohibir la importación de insumos para producir fentanilo (lo que llama un “plan Colombia 2.0”) y crear un bloque de búsqueda especializado para capturar a jefes de bandas de extorsión.

Durante una entrevista con CNN en Bogotá, el candidato aseguró que Colombia vive una “pandemia de inseguridad” y prometió enfrentar al narcotráfico “por la razón o por la fuerza” dentro del marco constitucional. También defendió una relación más estrecha con Estados Unidos y afirmó que ese país “nos necesita tanto a nosotros como nosotros a ellos” para combatir conjuntamente las drogas y restablecer plenamente los vínculos diplomáticos.

En economía, propone reducir la carga impositiva general y eliminar el impuesto del 4×1000: su perspectiva es una reducción del tamaño del Estado para “sanear” las finanzas públicas. Al contrario de Petro, dice que que firmará nuevos contratos de explotación petrolera.

Además, ha dicho que se opone a tener relaciones diplomáticas con el Gobierno de Venezuela de Delcy Rodríguez hasta que no haya elecciones democráticas.