Con escaso dinero en la Gobernación, candidatos ofrecen tablets y canastas en el debate rumbo a las elecciones

Regional

El primer eje del debate rumbo a las elecciones subnacionales —centrado en salud y educación— dejó más que planes técnicos: expuso un abanico de promesas que fueron desde la digitalización del sistema de salud hasta la entrega de tablets y triplicación de las canastas alimentarias para adultos mayores, en un departamento que enfrenta un presupuesto reducido y arrastra una deuda cercana a 3.200 millones de bolivianos.

Durante el intercambio entre los siete aspirantes a la Gobernación de Tarija, la discusión evidenció una tensión constante entre las propuestas estructurales para generar ingresos y los ofrecimientos de beneficios directos a la población, en un escenario donde los recursos departamentales son cada vez más limitados a consecuencia de la reducción de ingresos por concepto de hidrocarburos.

En medio de las dificultades para escuchar todas las propuestas debido a la deficiente transmisión del Tribunal Electoral Departamental, Daniel Centeno, candidato del Movimiento Tercer Sistema, puso el acento en la necesidad de generar recursos antes de hablar de nuevas políticas públicas.

Su intervención giró en torno a la conclusión de hospitales pendientes, como el hospital Oncológico, además de mejoras en el hospital San Juan de Dios y otros centros de salud del departamento.

 “Sin dinero no se hace nada”, insistió el candidato, quien planteó que la salida pasa por impulsar la explotación de hidrocarburos y minerales para recuperar la capacidad financiera del departamento. Incluso aseguró que, en un plazo de dos años, Tarija podría mejorar su situación económica si logra incrementar los ingresos a través de estas actividades.

En contraste, el candidato de la alianza Unidos por los Pueblos, José Yucra Paredes, combinó propuestas estructurales con ofertas de corte más social. Planteó ampliar y digitalizar hospitales de tercer nivel y concluir el hospital oncológico, pero también prometió ampliar de cuatro a doce las canastas alimentarias destinadas a adultos mayores.

En educación, su propuesta incluyó la creación de más institutos tecnológicos y la dotación de tablets para estudiantes, con el argumento de incorporar inteligencia artificial en la formación técnica.

Las ofertas se presentaron bajo la promesa de austeridad administrativa y reducción de salarios de autoridades para liberar recursos, una fórmula recurrente en varios de los discursos de la noche.

El candidato de Patria, Adrián Oliva, optó por una propuesta más estructurada, orientada a equipar y poner en funcionamiento los hospitales de tercer nivel del departamento, concluir el oncológico y modernizar el sistema de salud mediante procesos de digitalización. En educación, planteó fortalecer la formación técnica y retomar programas de becas departamentales.

Respecto a los recursos para financiar estas propuestas, centró parte de su discurso en la idea de un “gobierno amigo” que priorice la asignación de recursos para Tarija, es decir, una administración departamental que trabaje de manera coordinada con el nivel central. Como ejemplo, mencionó la construcción de la planta de tratamiento de aguas residuales, que —según afirmó— está siendo financiada íntegramente por el Gobierno nacional.

Entre otras propuestas económicas, planteó también la elaboración de una nueva ley de hidrocarburos que sea más favorable para Tarija y revise el esquema de compensaciones que recibe el departamento por la explotación de recursos naturales.

Desde Nueva Generación Patriótica, Never Antelo apostó por un modelo mixto en salud con el programa “Farmacia Vida”, que propone descentralizar los recursos destinados a medicamentos hacia farmacias privadas para garantizar su acceso gratuito a pacientes del sistema público.

Su estrategia de reactivación económica se centra principalmente en alianzas público-privadas.

Mientras tanto, Freddy Castrillo, de la alianza Autonomía para Bolivia – Súmate, planteó una reforma más profunda en la estructura de financiamiento departamental: que el 50% de los tributos del sistema nacional recaudados en Tarija permanezca en la región y se redistribuya entre alcaldías, universidades y la Gobernación.

En salud propuso fortalecer la red hospitalaria departamental, invertir en equipamiento moderno y garantizar la presencia de médicos especialistas en cada provincia, con el fin de evitar los largos traslados de pacientes hacia la capital. En educación planteó fortalecer los institutos técnicos con tecnología, articulándolos con las vocaciones productivas de Tarija, como la agroindustria, el turismo y los servicios.

Por su parte, el candidato del PDC, Richard Rocha, centró su propuesta en la institucionalización de cargos públicos en el sistema de salud mediante exámenes de competencia, además de recortes de gasto en la administración departamental. También planteó trasladar la atención del hospital San Juan de Dios a la infraestructura del hospital Materno Infantil mientras se realizan reparaciones en el primero.

En educación propuso fortalecer los institutos tecnológicos y trabajar en coordinación con las alcaldías. Sin embargo, en el terreno de las promesas sociales afirmó que no entregaría 12 canastas alimentarias, sino 13, sumando una adicional como aguinaldo.

Finalmente, Wilfredo Vicente Luis, de Integridad Seguridad y Autonomía, propuso reducir en un 50% los salarios de funcionarios y asambleístas, además de impulsar un pacto fiscal que permita redistribuir recursos desde el nivel central hacia las regiones.

En un escenario marcado por la caída de los ingresos hidrocarburíferos, una deuda que supera los 3.200 millones de bolivianos y una gobernación con recursos limitados, las propuestas planteadas en el primer eje del debate abren una pregunta inevitable para el electorado: cómo financiar las promesas que hoy dominan el discurso de campaña.

Entre tablets, canastas alimentarias, pactos fiscales, reformas tributarias y promesas de reactivación económica, sumadas al discurso de un “gobierno amigo”, la carrera por la Gobernación de Tarija pone en juego no solo proyectos políticos, sino la credibilidad de quienes prometen gobernar un departamento con poco dinero ante la falta ingresos por los hidrocarburos.